lunes, 17 de marzo de 2014

La Otra Costilla N° 8

El  jueves 13 de marzo del 2014

Se celebró el número 8 de La Revista artística literaria, La Otra Costilla.
Por primera vez  a  dos años  de su primer número, la revista celebró su lanzamiento en las dependencias de la Sociedad de Escritores de Chile, SECH. Lamentablemente no contamos con la presencia de ningún representante de la Sociedad de Escritores en el evento, a pesar de esto la actividad se desarrolló dentro de un ánimo de fiesta, alegría, poesía, música y la performance  a cargo de la poeta Keit Matus. En la música se presentaron; Tania Palma (cantautora) y Monty León  (cantautor), artista recién llegado de su gira por Brasil.  La escritora Marcela Royo, presentó su relato; “Desayuno En Compañía”. Se presentaron los poetas: André Meyer, Sergio Silva, Rossana Arellano, Alvaro Sebastián Castro, Virginia Wood, Eliza Adonis Reyes, Sandra Sanz y la escritora Alejandra Acuña.

La presentación estuvo a cargo de la poeta Elizabeth Zuñiga (Denni Zú) 

sábado, 1 de marzo de 2014

El ARTE CARCELARIO DE LA LIBERTAD MANQUE



“La poesía fue un objeto de lujo, pero para nosotros es un artículo de primera necesidad: no podemos vivir sin poesía” (Nicanor Parra)
Siempre me he preguntado, ¿si la poesía es un arte superior, a las otras artes literarias? Como afirman algunos de mis colegas poetas, o si es un artículo de primera necesidad, como afirma Parra. Es muy probable que tarde muchos años o tal vez toda mi vida para llegar a dilucidar esta interrogante.
En Chile no basta con ser poeta, la vida del que escribe poesía es mucho menos romántica de lo que se puede llegar a imaginar, el poeta debe  volverse promotor de su propio trabajo, gestor cultural y expositor. De esta forma se involucra en el ámbito literario y cultural, luego que ha expuesto, gestado y promocionado su trabajo, debe volverse  algo así como un asistente social y está obligado a aprender a llenar formularios y todo tipo de documentos, persiguiendo la posibilidad de ganar una beca, un fondo cultural municipal, o algún dinerito, una platita poca, destinada para publicar un libro, o para asistir a una feria literaria, que se han vuelto una gran forma de dar a conocer un trabajo literario, y luego de eso seguir gestando, exponiendo y etc. Como si todo esto fuera poco existen poetas que  desarrollan un trabajo  (talleres literarios) en los lugares más apartados  y marginales del País, no estoy segura, si cualquier persona aceptaría una labor como esta, ya que son trabajos que  exigen el máximo de esfuerzo personal y a la vez son mal pagados (hablo en concepto material) ya que por lo general las personas que ejercen estas labores consideran una ganancia emocional el hecho de ayudar a otros, o mostrar una ventana de escape, a aquellos que se sienten ahogados o sin salida.
En esta ocasión quisiera presentarles a la poeta, escritora y tallerista carcelaria  Libertad Manque, lleva seis años trabajando el “arte carcelario” en el centro penitenciario de Valparaíso, como ella dice llegó a hacer un taller por unos cuantos meses, pero se enamoró del entorno y se quedó con la firme convicción de que la literatura es sanadora, regeneradora y que acerca a los hombres y mujeres de ese lugar a la resiliencia, palabra muy utilizada en los últimos años y aunque en lo personal me parece una moda de la vanguardia, una palabra utilizada para tranquilizar a las masas y hacerlas creer que el levantarse una y otra vez de las adversidades o adaptarse a las condiciones  externas de los  nuevos tiempos es una gran  condición, en mis tiempos a esta faceta humana le llamábamos “aperrar” o “poner pecho a las balas” pero bueno quedémonos con la resiliencia, suena bonito, siempre y cuando esto sirva de fórmula para cambiar la vida de alguien que ha equivocado su senda.
Libertad Manque se la juega por sus ideales insiste en que: El trabajo carcelario no sólo beneficia a los participantes, sino al medio donde se desarrolla llámese entorno inmediato, compañeros internos/as, personal de gendarmería, familiares directos y también al público que recibe ya sea escuchando o leyendo la obra de los internos, y más aun a quienes les llega de rebote la noticia, porque el participante cambia se encuentra con la lectura primero que todo y comienza a caminar sin barrotes, a soñar, a vivir, se refleja en su expresión en su sentido de vida, todo cambia.
Por qué no creerle digo yo,  finalmente es ella la que a diario concurre a encontrarse con los internos, es ella quien ve frente a frente la metamorfosis de esos rostros, al sentir que juntando letras y versos fueron capases de expresar un sentimiento, un sueño alguna idea personal.
Como no soy ninguna niñita de Dios, todo lo contrario, me destaco por buscar la basura bajo la alfombra, le pregunto de forma maliciosa.
¿Oye Libertad,  tú de verdad crees que la literatura cambiará la vida de alguno de tus alumnos?
De los últimos cinco alumnos,  pienso que todos han cambiado ya, de hecho dos están ahora en un sistema diferente que es el CET centro de estudios y trabajo, en donde se les enseña un oficio y cumplen la condena que les resta con salidas y beneficios especiales, ya no viven en celdas y tienen sueldo, aunque no es mucho dinero, pero es su sueldo, se capacitan y salen con apoyo. Sé que a los otros tres les costará un poco más, pero saldrán bien, porque no son los mismos, estos dos han decidido a estudiar carreras universitarias y tengo la plena confianza que lo lograrán.
Claro estoy de acuerdo con que se ven los cambios sobre todo en los más jóvenes, pero me sigue extrañando y ya no es por maldad, si no por mera curiosidad
¿Que aprende un tallerista  en un lugar como ese?
Este trabajo va más allá de aprender, o beneficiarse ya que la experiencia es maravillosa, reconstructiva, esperanzadora, sin límites, te puede parecer raro lo que te voy a decir, pero es el lugar donde más LIBRE me he sentido.
Le doy gracias a Dios por esta oportunidad, este regalo de esperanza que me da, que me revive y hace sentir que sirvo, un poeta no es solo quien escribe y lee lindo, el poeta  es la voz de los sin voz y un protagonista en la vida política, social, familiar, es un todo.
Para terminar esta conversación, quisiera saber ¿En qué se diferencia un delincuente común, con un político?
Y la diferencia entre el delincuente común y  un político es harto grande, el ladrón por lo menos que conozco "trabaja" y ayuda a su familia completa y es muy solidario con el resto, aunque no estoy de acuerdo en la forma, el fondo es entendible ya que generalmente es gente que no tiene estudios y menos oportunidades de superación, el político en cambio es un tipo que teniéndolo todo, se aprovechan del sistema y de los más desposeídos.
Pero no puedo decir que esto es en general, hay políticos que realmente son servidores públicos, pocos, pero hay quijotes, como en todos lados
Creo fielmente en el “Arte carcelario” e invito a todos a conocerlo.
Lejos lo que más me impacta de esta conversación es enterarme que dos de los jóvenes privados de libertad, están prontos a iniciar su primer año universitario, tengo la sensación que la cárcel de Valparaíso está abierta a incorporar nuevas formas de reinserción social, utilizando para esto, deporte, arte en todas sus formas, es de público conocimiento lo que ha sucedido con el grupo musical RAYEN. Los he visto y escuchado en vivo y son músicos geniales, tan buenos como muchos músicos Chilenos.
Quiero agradecer a Libertad Manque, por la amabilidad que tuvo al responder mis preguntas y por su generosidad al contarnos algo que está sucediendo en nuestra sociedad, a menudo estas noticias pasan desapercibidas ya que estamos más atentos a lo malo que pasa a nuestro alrededor, que a estas esperanzadoras noticias.

 Por : Mónica Montero

lunes, 6 de enero de 2014

Número especial La Otra Costilla


El 20 de diciembre del 2013 La Otra Costilla, se presentó en la cárcel de Valparaíso.
Reuniendo a jóvenes privados de libertad que participaron en el número 7 de La Otra Costilla, (número especial) autoridades del cetro penitenciario, talleristas que desempeñan una esforzada labor dentro del centro, la escritora, poeta y tallerista literaria, Libertad Manque, junto a las representantes de la revista artística literaria, Katta Urbina, (poeta) Silvia Osorio (escritora), Edith Obaid (poeta) y Mónica Montero(escritora) directora de la revista.

" Nuestra revista Artística Literaria "La Otra Costilla" es un proyecto autogestionado que no ha estado exento de dificultades, pero que nos ha brindado también grandes satisfacciones permitiéndonos dar una oportunidad de mostrar el trabajo de escritores y artistas emergentes como también de escritores profesionales que ven en este medio, un proyecto de entrega sincera y profunda por el desarrollo del arte y la literatura. Cuando dimos inicio a este sueño queríamos ser una vitrina del trabajo literario comunal, sin embargo, a poco andar, el interés que se generó amplió rápidamente el número de interesados en participar así como el radio de acción donde nos movíamos inicialmente; ha sido muy gratificante recibir y distribuir nuestro proyecto no sólo a diferentes comunas sino también a otras regiones e inclusive contar con la atenta y generosa colaboración de amigos escritores desde Brasil, Ecuador, y Perú.
El camino del arte y la literatura es pedregoso, exigente y también expuesto a las manifestaciones no tan agradables de la naturaleza humana, sin embargo, también se puede conocer un lado amable; de hecho, esta Revista logra salir adelante precisamente gracias a la generosidad, entrega y buena disposición de todos nuestros colaboradores, desde los escritores que desinteresadamente nos aportan sus trabajos, hasta los artistas visuales que facilitan su trabajo para las portadas, los músicos que, entusiasta y activamente, hacen lo suyo en los diferentes lanzamientos y, por supuesto, quienes en más de una oprtunidad nos han colaborado monetariamente para lograr parir cada número.
La Otra Costilla ha cumplido dos años de vida; agradecemos a todos quienes de un modo u otro han hecho que esto sea posible y, puesto que esta idea surgió para, entre otros, dar una oportunidad de publicación aquellos autores que no encontrarían eco en medios tradicionales ya establecidos ¡ qué mejor manera de celebrar estos dos años que, publicando de manera especial los trabajos de los miembros del Taller Literario Carcelario de Valparaíso dirigido por la destacada poeta Libertad Manque! ¡Nos complace hacer entrega pues, de esta Edición Especial de aniversario! "

lunes, 18 de noviembre de 2013

jueves, 31 de octubre de 2013

jueves, 17 de octubre de 2013






No siempre hay salida cuando el fuego viene con fuerza y rabia a tragárselo todo
Sobre A  CORTA DISTANCIA  de Mónica Montero

Por Anita Montrosis



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Los ghettos, su marginalidad y las ineludibles consecuencias pululan de un lado a otro, es un circulo vicioso incapaz de pisar el acelerador, a no ser que el caos urbano te liquide de un sólo golpe.
Al leer los cuentos A Corta Distancia de Mónica Montero, escritora San Bernardina, me acordé de Manuel Rojas. Me acordé de sus personajes y del famoso vaso de leche. No estoy comparando a la autora con este escritor, porque creo que nadie es comparable, sólo recordé ese vaso, y esa angustia de ser pobre en Chile, de toda la marginalidad de América Latina y en el mundo entero. La pobreza es una literatura dolorosa y recurrente en la geografía humana. Y en ocasiones es el síntoma y la causa para declarar guerras y dominio de naciones. No sé puede jugar con la pobreza, como tampoco con los dolores y los sentimientos que nos atrapan en cada uno de los retratos de estos cuentos.
Mónica tiene el talento de lograr que desde el inicio nos vayamos involucrando en las escenas. La autora puntualiza el ambiente con sencillez y al mismo tiempo con bastante crudeza y cómo podría ser diferente, sí relatar estos cuentos en forma elegante, no serian en absoluto creíbles. Al leerlo y releerlos el lector se alista en la piel del protagonista, siente una empatía con los personajes que por si conllevan una pobreza material y espiritual, traspasada por la tristeza y su posterior suicidio, sus tropiezos con la muerte, con el maltrato, y la miseria. El lector se hace parte de este ghetto y llega a ser vulnerable ante tanta injusticia y abandono de los personajes de A Corta Distancia. Un abandono 50% social y 50% humano. Un abandono similar al grito escritural que no obedece patrones, y eso es lo agradable de esta narrativa, la desobediencia insolente de pararse dentro de un formato predecible en muchos casos y es acá que uno se pregunta y se responde, y ¿por qué no?. ¿Por qué la narradora desafía lo establecido?. Porque sencillamente sus personajes son sórdidos y marginales, la respuesta es porque viven en los alrededores de la ciudad y la sociedad, son ellos(as) del bajo mundillo, como si serlo fuera tan extraño como no serlo. Como si este mundillo tan apartado,  sólo apareciera en los noticieros y en el manoseo de su carencia de linaje desde arriba y desde al lado, con lastima y con desgarro. Tampoco esa sociedad que lo mira con lupa y recelo hace de la política un espacio para acogerlos, al contrario la política vocifera en sus programas en una especie de cofradía simbólica, no le importa en realidad que esta lacra social cambié de ropa, porque así le llaman una lacra marginal. Como decía no se hace nada sostenible para que cambie la miseria, la  pobreza, o la delincuencia. Al contrario pareciera que al mantenerla, crece el otro lado de la calle.
La autora, con su peculiaridad le da el respeto y el espacio que merecen cada uno de los personajes, en su mayoría mujeres, no en ese afán de enaltecer lo femenino, tampoco victimizarlo, sino que como lector repito nos involucra, una y otra vez hasta conseguir que comprendamos y hasta justifiquemos las decisiones dolorosas que todos sus personajes en situación extrema han determinado.

Provoca curiosidad la forma que tiene Mónica de crear el clímax, en gran parte inexistente y no lo digo, porque no exista, sino porque propone una especie de apogeo desde el principio que se va diluyendo o acentuando, luego enredando y posteriormente lo vuelve a incorporar en el remate. ¡Fantástico!. Montero tiene la audacia de jugar siempre con la palabra, así como con el misterio. No se va con cuentos, es directa, desafiante, segura en su lenguaje, para algunos podría ser algo inurbano el tono, para mi imperiosamente verídico, con un ritmo que alarga e inquieta y es ahí donde nos aprisiona hacia la continuidad de su narrativa.

A Corta distancia no es una estructura clásica, de esas con regla y algo imaginables, hasta en cierto modo innegable, que se explota a destajo en la narrativa, tanto chilena como latinoamericana. Seguramente, porque nos sentimos observados por el mundo literario hispano y no nos arriesgamos a lo misceláneo, o a las caricaturas de los personajes y sus metempsicosis.

Sus finales son por lo tanto previsible, diría más bien obvios. En ocasiones uno siente coraje de que los finales humanos sean así de fuertes, pero esto no es Alicia en el país de las maravillas, son mujeres maltratadas, vejadas, abusadas por el hábitat vehemente de la pobreza.

El gran aporte de A Corta distancia independiente de la temática, es la forma como la Mónica Montero plantea su narrativa. En los relatos la autora maneja una forma de decirnos, que no hay reglas, que estamos cansado de los mismo, que si bien es cierto, la miseria humana está más a la vista de lo que creemos, es la forma la que es una bofetada a todo sistema, tanto escritural como social. El formato funciona, perfecto o no, pero funciona y se mueve y eso se ojea páginas tras página, aunque detrás de la cortina hay historias sólidamente trabajadas.
El lenguaje siempre es bello hasta cuando un garabato es el único ventanal abierto, similar a las heridas, todas como observando a la fe, que se sienta a esperar la siguiente palabra.
San Bernardo, Julio 2013

miércoles, 16 de octubre de 2013

El 12 de octubre del 2013

Celebramos el lanzamiento de “A corta Distancia”, primer libro de cuentos cortos, de la escritora y poeta Mónica Montero Fernández.